En un contexto global marcado por incertidumbres geopolíticas y riesgos derivados de la fragilidad en las cadenas de suministro, el mercado de seguros y reaseguros se encuentra enfrentando desafíos estructurales significativos. Patricio Villazón, Gerente Comercial de Reaseguros en Gallagher Chile, ha señalado que las empresas están en la necesidad urgente de cambiar su enfoque de cubrir riesgos basándose únicamente en el precio, hacia una mentalidad que priorice la continuidad según la disponibilidad de productos estratégicos. Esta transformación es esencial, especialmente ante situaciones como las recientes interrupciones en el tráfico del Estrecho de Ormuz, que experimentó una reducción alarmante del 94% en las últimas semanas de marzo de 2026, un hecho que ha enfatizado la vulnerabilidad de los nodos críticos de comercio en el mundo.
El Estrecho de Ormuz permanece como uno de los puntos más estratégicos para el comercio energético, ya que alrededor del 20% del petróleo global transita por sus aguas. Esta estrecha franja marítima, que apenas cuenta con 39 kilómetros de ancho en su punto más angosto, convierte cualquier interrupción operativa en un problema inmediato para la seguridad y el costo del transporte marítimo en la región. Villazón destaca que el verdadero riesgo actual no se centra solo en el aumento del precio del petróleo, que superó los 100 dólares por barril en marzo, sino en los problemas logísticos derivados de un posible cierre de este punto clave. «La preocupación principal es que la cadena de suministro se ve afectada porque no se puede despachar la carga», afirma, enfatizando que el desabastecimiento físico es el verdadero desafío que enfrentan hoy las empresas.
El duro panorama del mercado de reaseguros se ha visto complicado por un incremento en los conflictos bélicos a nivel global, lo que ha llevado a los reaseguradores a endurecer las condiciones de cobertura. Según Villazón, las cláusulas estándar ofrecen a los reaseguradores la capacidad de cancelar coberturas relacionadas con situaciones de guerra con un aviso previo. Esta realidad implica que las empresas que operan en zonas de conflicto deben ser muy conscientes de los riesgos que asumen. El experto menciona que aunque normalmente el lucro cesante se activa solo cuando ocurre un daño físico, las empresas pueden encontrarse desprotegidas si, por la inoperatividad debida a un cierre del estrecho, no hay daños tangibles. Por lo tanto, es fundamental que las pólizas se diseñen teniendo en cuenta la posibilidad de pérdidas por ingresos, incluso sin daño material previo, haciendo necesario el desarrollo de políticas más inclusivas y flexibles.
A nivel local, la implementación en el año 2026 de la Ley 21.663 de Ciberseguridad ha llevado a los Operadores de Importancia Vital a elevar sus estándares operativos. Esta ley establece la creación de la Agencia Nacional de Ciberseguridad y exige la notificación de incidentes en un plazo de tres horas, además de mantener planes de continuidad operativa auditables. Sin embargo, Villazón advierte que hay un vacío en las coberturas disponibles. Aunque las pólizas tradicionales pueden cubrir la pérdida de datos, suelen excluir daños físicos. Un ejemplo revelador del impacto de un ataque cibernético se dio con el hackeo de un sistema GPS que resultó en colisiones marítimas graves. Este tipo de incidentes pone de manifiesto la necesidad de lograr coberturas más adecuadas y adaptadas a la realidad del ciberespacio, sobre todo para industrias en crecimiento como el almacenamiento de energía en baterías.
En este marco, el rol de los brokers de seguros está evolucionando hacia una consultoría activa y técnica. Contrario a la creencia popular de que su función se limita a la venta de pólizas, Villazón recalca que lo que realmente ofrecen es un servicio de consultoría que incluye la prevención de riesgos, asesoramiento contractual, capacitación en seguridad y el uso de herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial para crear una red de asistencia y seguimiento continuo. Esta nueva aproximación destaca la importancia de la adaptación en un entorno de riesgos cambiantes y resalta cómo la consultoría proactiva puede ser un diferenciador clave en la oferta de seguros, impulsando la sostenibilidad y la resiliencia de las empresas en tiempos de volatilidad.






