En una reciente entrevista con Mesa Central de T13, el presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, abordó la delicada situación financiera y operativa de la Corporación Nacional del Cobre. Fontaine valoró de manera significativa la reciente aprobación gubernamental de la capitalización del 100% de las utilidades anuales, describiéndola como un avance «extraordinariamente importante» que permitirá a la estatal enfrentar sus desafíos estructurales. Sin embargo, el director advirtió que esta medida no implica una disponibilidad inmediata de recursos, sino que conlleva un compromiso de eficiencia que obliga a Codelco a responder adecuadamente a la inyección de capital del Estado.
Fontaine analizó con franqueza la crisis de desempeño que atraviesa Codelco, destacando que, a pesar de las inversiones masivas realizadas, los resultados no han sido los esperados. Según el ejecutivo, en los últimos ocho años, la estatal ha invertido más de US$ 32.000 millones, pero la producción ha disminuido de 1,7 millones a 1,3 millones de toneladas de cobre, a la vez que los costos unitarios han aumentado. Este descalce entre inversión y productividad ha culminado en una acumulación de deuda considerable, pues los US$ 7.000 millones que Codelco ha entregado al Estado en el mismo periodo han requerido de la adquisición de nueva deuda por US$ 8.700 millones. A juicio de Fontaine, esta situación refleja un «excesivo optimismo» por parte de la minera, que falló en contener costos y priorizó el volumen de producción sin considerar la sostenibilidad.
Frente a este panorama adverso, Fontaine delineó el plan de recuperación que busca estabilizar a Codelco y asegurar su viabilidad a largo plazo. El enfoque estratégico se centra en la racionalización de proyectos y la necesidad de mantener la producción alrededor de 1,3 millones de toneladas. El presidente del directorio subrayó que, para alcanzar estos objetivos, será crucial priorizar las inversiones y fomentar alianzas con la industria privada. «Para crecer necesitamos asociarnos con privados», manifestó Fontaine, sugiriendo que este tipo de colaboraciones podría ser clave para el futuro de la estatal.
Sin embargo, el directivo también hizo hincapié en la necesidad de reformar el marco normativo que regula las asociaciones público-privadas en el sector minero. Fontaine describió este marco como una «camisa de fuerza» que dificulta la agilidad necesaria para implementar nuevos proyectos de capital. En este sentido, instó a una flexibilización de la legislación vigente que permita a Codelco aprovechar mejor las oportunidades de inversión sin comprometer su estabilidad financiera. La urgencia de estas reformas podría ser un factor determinante para el éxito del plan de recuperación.
Finalmente, la situación actual de Codelco plantea un desafío significativo no solo para la corporación, sino también para el Estado chileno, que depende en gran medida de los aportes de la estatal. El mensaje de Fontaine es claro: Codelco necesita mejorar sus operaciones y reorientar su estrategia hacia una gestión más eficiente y sostenible. A medida que se implementan las medidas de recuperación, el tiempo será esencial para determinar si las modificaciones en la estructura de capital y las nuevas alianzas podrán revertir la tendencia declinante de la minera y asegurar su rol como pilar de la economía chilena.






