La transición hacia el apilamiento en seco en la industria minera ha tomado un giro significativo debido a la menor disponibilidad de agua y a las estrictas normativas de seguridad geotécnica. En este nuevo panorama, las empresas están reevaluando cómo gestionan sus relaves, priorizando la sostenibilidad y la eficiencia operativa. La implementación de tecnologías avanzadas de filtración se ha convertido en una solución clave, permitiendo una mayor recirculación del agua y reduciendo la dependencia de los depósitos convencionales, los cuales presentan graves riesgos ambientales.
Las innovaciones en diseño de telas filtrantes han sido fundamentales en esta transición. Según Carol Morgado, ingeniera de ventas de productos de Valmet, el avance hacia un modelo de «relave cero» no solo implica una aspiración ambiental, sino también una estrategia operacional centrada en la reducción del uso de agua fresca. Este enfoque permite recuperar una mayor cantidad de agua durante el proceso de filtración, manejando los sólidos de manera más eficiente y controlada.
El rendimiento de los filtros de prensa es crucial en esta nueva estrategia, ya que el comportamiento de las telas filtrantes afecta directamente tanto la cantidad de material procesado como la humedad residual de la torta resultante. Para enfrentar los desafíos que presentan las pulpas abrasivas y las variaciones de pH, Valmet ha desarrollado diseños textiles a medida, adaptando el tipo de hilo, patrón de tejido y niveles de permeabilidad de acuerdo a las condiciones específicas de cada yacimiento.
Además, la implementación de herramientas de monitoreo digital, como Valmet Smart Cloth Monitoring, ha optimizado aún más el proceso al permitir a las empresas realizar un seguimiento del desgaste de las telas filtrantes y prever fallas mecánicas antes de que puedan afectar la producción. Esta plataforma, unida a una activa asistencia técnica en faena, posibilita la auditoría continua de las condiciones operativas, promoviendo una gestión más proactiva y preventiva en lugar de reactiva.
El trabajo colaborativo con los equipos de planta es una parte esencial de este enfoque. Según Morgado, estar en el lugar de trabajo permite a los técnicos comprender mejor la realidad de cada operación, facilitando la identificación temprana de problemas y la optimización de los sistemas de filtración. Con este modelo, la industria minera está avanzando hacia una gestión más eficiente y consciente de sus recursos, alineándose con las mejores prácticas ambientales y las exigencias normativas actuales.






