El III Congreso Iberoamericano PREVETEK 2026 se llevó a cabo en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en la industria minera chilena. A pesar de una notable disminución del 80% en los accidentes laborales fatales desde el año 2000, el año 2025 rompió esta tendencia a la baja al registrar quince muertes, la cifra más alta desde 2018. Del total de fallecimientos, ocho se produjeron entre trabajadores de empresas contratistas, lo que evidencia que el segmento más vulnerable dentro de la cadena de seguridad no se encuentra en la operación de las grandes compañías, sino en la subcontratación. Este cambio alarmante resalta la necesidad urgente de replantear las normas y protocolos de seguridad actuales en el sector.
El trágico accidente del 31 de julio de 2025 en la División El Teniente de Codelco, donde seis trabajadores perdieron la vida debido a un estallido de roca, puso en jaque la responsabilidad de la empresa frente a la autoridad. La investigación subsecuente reveló serias incoherencias entre lo que realmente se operó y lo que fue reportado, dando lugar a una denuncia formal por ocultamiento o alteración de información técnica. Este caso pone de manifiesto el riesgo que representa la falta de transparencia en operaciones críticas, y establece un nuevo paradigma donde los antecedentes técnicos no reportados pueden convertir un evento natural en un asunto de responsabilidad penal para las compañías mineras.
La implementación de un nuevo marco regulatorio, con el D.S. N°44 y la Ley N°21.595 sobre Delitos Económicos, representa un punto de inflexión en la gestión de la seguridad minera. Por primera vez, se establece claramente la responsabilidad de personas jurídicas y naturales frente a la negligencia en la prevención de accidentes laborales. Además, se introduce la obligación de contar con un sistema de gestión preventiva que debe ser evaluado anualmente. Este cambio legislativo no solo busca proteger a los trabajadores, sino también asegurar que los operadores mineros adopten una postura activa y efectiva en la promoción de la seguridad en el lugar de trabajo.
En términos de gobernanza preventiva, la eficacia de los sistemas de gestión se convierte en una prioridad indiscutible. No basta con tener protocolos en papel; las empresas deben demostrar que estos funcionaron correctamente al momento del accidente. Para lograr esto, se propone un marco de gobernanza efectiva que contemple un diagnóstico de brechas, controles críticos integrales, trazabilidad documental y una estructura de defensa corporativa robusta. Este enfoque desplaza la responsabilidad de la seguridad de un mero departamento de prevención hacia una nueva cultura que abarca el gobierno corporativo completo, con un enfoque proactivo en la mitigación de riesgos.
Sin embargo, implementar este nuevo estándar no es suficiente. Es fundamental fomentar una cultura de gobernanza preventiva que abarque a todos los niveles de la organización, incluido el directorio, y no solo a las gerencias de HSEC. Además, se requiere una modernización de la fiscalización por parte de Sernageomin, que debe evolucionar para poder auditar eficazmente bajo las nuevas normativas. Propuestas como la utilización de plataformas de fiscalización remotas y la creación de unidades de análisis sectorial permitirán avanzar hacia un estándar coherente de seguridad minera. La tragedia de El Teniente representa un hito crucial que determinará si el futuro de la industria se encamina hacia un modelo preventivo o si repetirá los errores del pasado.






