La reciente expansión de la desalación y la búsqueda de nuevas fuentes de agua en Chile han llevado a un desarrollo acelerado de infraestructura en la costa del país. Las plantas desalinizadoras, los sistemas de captación marina y las obras portuarias asociadas son ejemplos de proyectos que requieren un equilibrio delicado entre el progreso económico y la protección del ecosistema marino. En este contexto, la gestión de los impactos ambientales es crucial para el diseño y la operación de estas edificaciones, lo cual incluye el control de sedimentos, la mitigación del ruido submarino y la gestión de los fenómenos biológicos que pudieran verse comprometidos por la actividad humana.
Matías Rodríguez, Gerente de Ventas de LowO2, destaca los retos técnicos que enfrenta la industria. Según él, uno de los mayores desafíos radica en la succión de material orgánico, como larvas y esporas, que pueden causar colonizaciones en las tuberías y membranas de ósmosis inversa. Para combatir este problema, LowO2 ha desarrollado tecnologías innovadoras como las Pantallas Compactas de Microburbujas (PCM), que logran reducir considerablemente la captación de estos organismos. «Esta tecnología no solo optimiza la tasa de adulto equivalente en el proceso de succión, sino que también reduce los costos de capital, evitando la necesidad de profundizar tanto en el mar».
El funcionamiento eficaz de estas innovaciones exige una alta precisión técnica. Rodríguez explica que el sistema de PCM se basa en una ingeniería controlada que optimiza los cálculos neumáticos necesarios para generar fenómenos físicos que desvían sólidos como material orgánico o contaminantes. Además, esta tecnología contribuye a la atenuación del ruido submarino, un aspecto esencial para la salud de los ecosistemas marinos. Con cada avance, se demuestra que es posible simultáneamente desarrollar infraestructura hídrica y proteger la vida submarina.
La implementación de estas soluciones no solo responde a criterios operativos; también tiene repercusiones positivas a nivel comunitario. Rodríguez menciona que la filtración de microorganismos durante la succión ayuda a disminuir el impacto ambiental, mientras que la reducción del ingreso de especies comerciales de interés protege a las comunidades locales, evitando potenciales conflictos sociales. Este enfoque integral subraya la importancia de trabajar de manera colaborativa con las comunidades, asegurando que todos los intereses sean considerados en los proyectos de desalación.
La integración de la tecnología de microburbujas desde el inicio de la planificación es esencial. Rodríguez enfatiza la importancia de incluir el sistema desde la fase de ingeniería de la planta, garantizando que su instalación no interfiera con el flujo de agua. Este enfoque proactivo no solo protege a los ecosistemas marinos, sino que también facilita el diálogo con las comunidades costeras, asegurando que se respeten sus intereses y los recursos naturales. A medida que se acerca el Congreso ACADES 2026, donde se debatirá sobre el futuro del abastecimiento hídrico en el país, la necesidad de un desarrollo sostenible y responsable se presenta como un tema de gran relevancia.






