En el corazón de la feria Food & Service, hay una labor invisible que es esencial para su funcionamiento: la coordinación de todos los aspectos gastronómicos del evento. Sebastián Salas, uno de los coordinadores principales, reflexiona sobre su trayectoria en esta gran exposición, destacando que su relación con el evento ha evolucionado significativamente desde sus inicios. Comenzó siendo responsable de las cocinas interactivas y, a lo largo de los años, ha ido asumiendo responsabilidades cada vez mayores, desde la organización hasta la producción gastronómica total del evento. Su historia con Food & Service es un testimonio del crecimiento personal y profesional que ha tenido en sintonía con la evolución de la propia feria.
Una de las funciones más desafiantes que enfrenta Salas es la programación de actividades, asegurando que todo transcurra según lo planeado, a menudo con múltiples eventos sucediendo al mismo tiempo. «No trabajo solo; hay un equipo de producción que colabora conmigo para que todo funcione de manera simultánea y eficiente», explica. Este trabajo en equipo es crucial en un evento de tal magnitud, donde las demandas son diversas y el tiempo es limitado. Desde la preparación de los almuerzos hasta la coordinación de la Cocina Demostrativa, cada detalle debe ser atendido para que la experiencia del visitante sea inolvidable.
El bar de degustaciones es uno de los espacios más valorados por Salas, ya que permite una interacción directa entre las empresas y los visitantes. Aquí, los asistentes no solo observan productos, sino que tienen la oportunidad de probarlos y conocer a las personas detrás de cada presentación. «Es una experiencia enriquecedora porque transforma la percepción que se tiene de los productos; se establece un diálogo entre consumidor y productor que, de otro modo, sería difícil de lograr en un evento más tradicional», señala Salas. Este punto de contacto humano representa la esencia de lo que se busca fomentar en Food & Service.
Con los años, Food & Service ha crecido no solo en tamaño, sino también en su diversidad, al integrar a un amplio espectro de actores de la industria alimentaria. Según Salas, cuando comenzó, la feria estaba centrada principalmente en proveedores y emprendedores locales, pero ahora alberga a grandes empresas y diferentes sectores que coexisten en un mismo espacio. Esta amplitud de participantes enriquece las conversaciones y las interacciones, lo que permite a los chefs y proveedores establecer relaciones valiosas que difícilmente surgirían fuera de este entorno concentrado.
Mirando hacia el futuro, Salas reconoce que el crecimiento de Food & Service debe ir acompañado de un contenido relevante y actualizado. Destacando la importancia de adaptarse a las tendencias emergentes y a la evolución del industria, subraya que la feria necesita seguir siendo un espacio atractivo para todos, desde pequeños productores hasta grandes corporaciones. «El desafío es mantener el equilibrio entre la diversidad y la innovación. Queremos que todos se sientan representados y que la feria siga siendo un lugar donde las ideas y productos nuevos puedan florecer», concluye Salas, reafirmando su compromiso con la gastronomía y la industria alimentaria.


