La inteligencia artificial ha avanzado significativamente en las últimas décadas, especialmente en el campo de la generación de mensajes persuasivos, lo que está revolucionando la comunicación en marketing. Este fenómeno fue el eje de discusión del seminario académico «Mentes Artificiales: Efectos de Persuasión de la Comunicación de Marketing Generada por IA», presentado por la académica Ana Isabel Lopes de la Vrije Universiteit Amsterdam. El evento tuvo lugar en la Universidad de Chile y puso en relieve cómo los sistemas digitales, impulsados por IA, están creando contenidos cada vez más refinados que replican patrones de interacción humana. Según Lopes, esta evolución plantea importantes desafíos tanto para académicos como para profesionales en el ámbito de la comunicación.
Durante su presentación, Lopes destacó el papel de los influencers virtuales, quienes se han convertido en figuras clave dentro del ecosistema digital. Estos agentes de comunicación no solo interactúan empáticamente con los usuarios, sino que su contenido puede ser generado por algoritmos de inteligencia artificial, abriendo un nuevo debate sobre la autenticidad y el impacto de la persuasión digital. A través de experimentos con usuarios, la académica investigó si los consumidores perciben diferencias significativas entre mensajes producidos por humanos y aquellos generados por inteligencia artificial. Los hallazgos indican que la IA puede igualar, e incluso superar, la eficacia persuasiva del contenido humano, lo que evidencia una fusión de las fronteras comunicativas.
En otro aspecto de su investigación, Lopes analizó el concepto de «cues de pensamiento», o señales de razonamiento, que los sistemas de inteligencia artificial emplean para justificar sus respuestas. Este enfoque se ha vuelto común en las plataformas de IA modernas, donde se brindan explicaciones detalladas para mejorar la comprensión y confianza del usuario. La experta formuló la hipótesis de que estas señales podrían aumentar la credibilidad de los agentes de IA, haciéndolos más atractivos y persuasivos para los consumidores. Sin embargo, los resultados también revelaron que si estas explicaciones se tornan excesivamente complejas, pueden provocar frustración en los usuarios, lo que sugiere un delicado equilibrio entre claridad y complejidad en la comunicación generada por IA.
El estudio de Lopes destaca que existe un mecanismo dual en el procesamiento de la información en estos contextos. Por un lado, las señales de razonamiento pueden potenciar la confianza del usuario en la inteligencia artificial, lo que reforzaría la percepción de experticia del sistema. Por otro lado, el aumento en el esfuerzo cognitivo necesario para procesar dicha información puede generar barreras psicológicas más allá de la simple persuasión. Esto plantea interrogantes sobre cómo los consumidores interactúan con la IA y cómo esas interacciones podrían cambiar con el tiempo, llevando a una reestructuración de las prácticas de marketing actuales.
Finalmente, la investigadora subrayó que la discusión sobre las implicancias éticas del uso de inteligencia artificial en marketing es crucial. Dado que la capacidad persuasiva de la IA puede influir de manera significativa en las decisiones de consumo y el comportamiento social, es fundamental abordar la responsabilidad que recae sobre quienes diseñan y utilizan estas tecnologías. Lopes concluyó enfatizando la necesidad de crear un marco ético que guíe el uso de la inteligencia artificial en la comunicación, garantizando que su implementación sea transparente y beneficie a los consumidores y a la sociedad en general.






