Claudia Valdés Muñoz, gerente general de BBSC, ha destacado la urgente necesidad de abordar la coyuntura económica actual con decisiones que impulsen el crecimiento y reactivación de la inversión en Chile. En un entorno donde el desempeño económico se ha debilitado durante varios años, la modificación del impuesto de primera categoría no debe verse simplemente como un ajuste tributario, sino como una decisión estratégica vital para revitalizar la economía. Valdés enfatiza que es crucial reevaluar el actual esquema tributario, que ha fomentado decisiones orientadas a la optimización fiscal en detrimento del enfoque en la productividad empresarial.
El impacto de una carga impositiva elevada es significativo, ya que las empresas se ven incentivadas a buscar la evasión y optimizar sus impuestos, antes que invertir en productividad. Valdés señala que este fenómeno se agrava con los costos de cumplimiento y una legislación que, en ocasiones, parece favorecer prácticas evasivas. Este clima impositivo no solo afecta a las empresas individuales, sino que también repercute negativamente en la competitividad internacional del país. Actualmente, invertir en Chile es más costoso en comparación con otras economías, lo que desincentiva la llegada de nuevos capitales, reflejándose en un preocupante rezago en la formación de capital fijo.
La falta de nuevas infraestructuras, como hospitales, puertos y plantas productivas, indica un estancamiento económico que no permite que la inversión genere los retornos necesarios. En este sentido, Valdés propone una reducción de la tasa corporativa como una solución para aliviar la presión tributaria. Este cambio podría propiciar un incremento en la inversión y producción, y a mediano plazo, lograr una mayor recaudación no por la tasa, sino por el volumen de actividad económica generado. El dilema que plantea es claro: ¿es preferible cobrar más en una economía estancada o cobrar menos para estimular una economía en expansión?
El análisis histórico en Chile muestra que la segunda opción genera mayor dinamismo, crecimiento sostenido y empleo. Valdés también subraya que una porción significativa de los ingresos tributarios canalizados hacia el Estado, sin una eficiente contraprestación en inversión, crea distorsiones que afectan la equidad en el país. A medida que las empresas cuentan con más recursos, están en una mejor posición para reinvertir, mejorar las condiciones laborales y crear nuevas oportunidades para la población.
Por otro lado, el sistema tributario actual, con sus múltiples regímenes y diferencias en la tributación, presenta una complejidad que dificulta tanto el cumplimiento por parte de los contribuyentes como la fiscalización eficaz por parte del Estado. Esta fragmentación no solo rompe la equidad, sino que genera tratamientos diferenciales que pueden ser perjudiciales. Desde un enfoque técnico, es fundamental revisar el esquema vigente, no sólo por razones ideológicas, sino apoyándose en décadas de análisis económico. Valdés concluye que una reforma que alinee la tasa de primera categoría con los estándares internacionales es esencial para recuperar competitividad y reorientar el enfoque hacia la productividad.






