Aunque la experiencia, la formación y las competencias siguen siendo factores determinantes para conseguir un empleo, la primera impresión se ha consolidado como un aspecto fundamental durante las entrevistas laborales. Según Marcela Topaz, académica de Ingeniería Comercial en la Universidad Andrés Bello y especialista en empleabilidad, pequeñas fallas en el comportamiento pueden llevar a un reclutador a descartar sin más a un candidato, incluso antes de revisar su currículum. En muchas ocasiones, los primeros minutos de interacción son críticos, ya que el entrevistador comienza a evaluar no solo la actitud del postulante, sino también su capacidad de comunicación y el interés real que tiene por el cargo ofrecido. Este escenario resalta la importancia de la preparación adecuada antes de embarcarse en el proceso de búsqueda de empleo.
Dentro de los múltiples errores que un candidato puede cometer, la impuntualidad se destaca de manera alarmante. Llegar tarde a una entrevista, especialmente sin aviso previo, es un indicador que puede transmitir desorganización y una falta de respeto hacia el tiempo del entrevistador. Esta primera falta puede crear una mala impresión que será difícil de revertir. Según Topaz, mostrar un compromiso con el horario no solo es una cuestión de cortesía, sino que también refleja la responsabilidad del candidato, un rasgo valorado por cualquier organización que busque al mejor talento.
Otro error común es la falta de atención durante la entrevista, que se manifiesta a través de interrupciones o respuestas que no abordan las preguntas formuladas. Este comportamiento sugiere una carente escucha activa, algo que las empresas consideran crucial para una buena comunicación en el entorno laboral. Topaz enfatiza que estas habilidades son altamente valoradas y que demostrar dificultades en estos aspectos puede llevar a un candidato a perder puntos vitales durante la evaluación de su idoneidad para el puesto.
Asimismo, las distracciones tecnológicas juegan un papel importante en la percepción del entrevistador. Tener el teléfono móvil encendido y responder mensajes o revisar notificaciones en medio de una conversación es visto como una falta de compromiso y desinterés por la posición. Por otro lado, la presentación personal no se debe subestimar; vestirse de manera apropiada y cuidada, en línea con la cultura de la empresa, puede influir de manera significativa en la impresión que se deja. Un aspecto desaliñado puede arrojar dudas sobre la profesionalidad del candidato.
Finalmente, el lenguaje corporal también puede ser un punto decisivo en la evaluación de un candidato. Actitudes como no saludar correctamente, evitar el contacto visual o moverse de manera nerviosa pueden hacer que el reclutador perciba inseguridad y ansiedad. Para evitar estos errores y asegurarse de causar una buena primera impresión, Topaz aconseja prepararse antes de la entrevista: investigar sobre la empresa, conocer el perfil del cargo y practicar respuestas. Emplear herramientas de inteligencia artificial para ensayar las entrevistas puede ser un recurso útil. En resumen, invertir tiempo en preparar los detalles y mostrar un interés genuino por el puesto puede ser la clave para avanzar en el proceso selectivo.






