Santiago, 24 de junio de 2026. La minería mundial ha avanzado considerablemente en su proceso de transformación digital, adoptando tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y la automatización de procesos en diversas etapas de la cadena de valor. Sin embargo, el estudio «Ecosistema Digital en Minería: Diagnóstico y oportunidades en la ruta de Chile hacia la competitividad global» de Deloitte y CESCO, presentado hoy, señala que los verdaderos retos no residen únicamente en la tecnología, sino en la capacidad de adaptación de las organizaciones a estos cambios. A pesar de que Chile ha sido un jugador clave en la adopción de tecnologías disruptivas en minería, aún enfrenta desafíos significativos para competir eficazmente con países como Canadá, Australia y Perú.
Según Jorge Cantallopts, director ejecutivo de CESCO, «La minería chilena ya no está discutiendo si debe digitalizarse, sino cómo acelerar esa transformación para capturar valor a escala». Los resultados del estudio indican que, aunque la tecnología está disponible y los beneficios comienzan a materializarse, el enfoque debe centrarse en personas y cultura organizacional. Para asegurar la competitividad futura de Chile, es necesario avanzar en tres áreas clave: tecnología, talento humano y colaboración entre todos los actores involucrados en el ecosistema minero.
El informe destaca que la industria minera ha demostrado una firme disposición hacia la innovación y la adopción de tecnologías que garantizan operaciones más seguras y eficientes. Sin embargo, se ha identificado que gran parte del ecosistema y la cadena de valor aún están en fases iniciales de desarrollo. Un desafío crítico de su implementación es lidiar con las resistencias culturales asociadas a los cambios acelerados que la tecnología implica. La mayoría de las organizaciones se encuentra en una etapa de «madurez digital en desarrollo», con iniciativas que carecen de una integración transversal a lo largo de sus operaciones.
En términos de innovación, la inteligencia artificial se erige como un pilar fundamental para la transformación de la minería. Actualmente, la productividad es el beneficio más palpable que las organizaciones obtienen mediante la adopción tecnológica. No obstante, se anticipa que, en el futuro, la reducción de costos, la sostenibilidad ambiental y una toma de decisiones más basada en datos serán áreas donde se buscará captar ventajas. Además, la seguridad operacional se posiciona como un área donde hay un consenso general sobre el impacto positivo de estas nuevas tecnologías, mientras que la exploración minera sigue mostrando un amplio campo de mejora potencial.
Finalmente, el estudio subraya que las trabas para una acelerada transformación digital ya no provienen de limitaciones presupuestarias o tecnológicas, sino de la resistencia cultural al cambio. Por consiguiente, la colaboración entre distintos actores de la industria, actualmente más puntual y centrada en pilotos, debe reforzarse para facilitar que las innovaciones produzcan un impacto significativo y sistémico. Para que Chile se posicione como un líder mundial en minería, se proponen cuatro prioridades: escalar proyectos pilotos hacia operaciones reales, fortalecer las capacidades de gestión del cambio, fomentar una colaboración sostenida entre los diversos actores y integrar agendas de digitalización con la sostenibilidad.






