Los recientes megasismos en Japón y Venezuela han dejado cicatrices profundas en sus territorios, recordando al mundo que la prevención sísmica es esencial y que nunca se debe bajar la guardia. En este contexto, Chile, conocido por sus rigurosas normas antisísmicas, enfrenta el desafío de asegurar no solo las viviendas individuales, sino también los bienes comunes de los condominios. Santiago, en julio de 2026, se encuentra en un momento crucial donde la diferencia entre tener o no un seguro contra sismos puede ser el factor determinante en la recuperación de un barrio tras un desastre natural.
Chile se destaca por sus avanzadas regulaciones en diseño y construcción, lo que ha permitido mitigar el impacto de sismos en edificaciones. Sin embargo, a pesar de contar con la Ley de Copropiedad Inmobiliaria 21.442, que exige a los condominios mantener un seguro contra incendios para su patrimonio común, la cobertura contra sismos sigue siendo opcional. Según Seguros CCS, es fundamental que las comunidades evalúen sus pólizas y consideren la necesidad de añadir esta cobertura, entendiendo que proteger un departamento individual no es suficiente para salvaguardar el patrimonio colectivo.
Claudia Escobar, Gerente Comercial de Seguros CCS, señala un error común: asumir que el seguro del departamento cubre todos los daños causados por un sismo. En realidad, los seguros individuales cubren únicamente la unidad privada, mientras que los daños estructurales o en áreas comunes dependen del seguro del condominio. Si este no incluye la cobertura sísmica, los costos de reparación recaerán sobre los copropietarios, lo que puede generar un grave problema financiero. Las estadísticas del terremoto del 27 de febrero de 2010 son alarmantes: solo un 24% de las viviendas afectadas contaba con la cobertura adecuada, resultando en pérdidas económicas millonarias.
Para Escobar, la inversión en seguros adecuados no es solo una cuestión técnica, sino que forma parte de una cultura de prevención necesaria en un país propenso a terremotos. Asegurar los bienes comunes permite una recuperación más ágil y evita que las familias enfrenten gastos inesperados tras un sismo. Esto plantea la importancia de fomentar una mentalidad proactiva en las comunidades, donde cada miembro comprenda su rol en la protección del patrimonio colectivo.
Cifras de Seguros CCS revelan que actualmente un 30% de los condominios no incluye cobertura adicional por sismos, lo que deja expuestos a miles de edificios en Chile. Reparar o reconstruir bienes comunes dañados tras un terremoto, además de enfrentar situaciones derivadas como incendios, son aspectos críticos que requieren atención. Al invertir en cobertura sísmica, las comunidades no solo protegen sus propiedades, sino que también salvaguardan el valor de la inversión de cientos de familias, garantizando así una respuesta más eficaz en caso de emergencias.


