El reciente informe DORA de Google revela una realidad intrigante sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) entre los profesionales. Según el estudio, dos tercios de los usuarios de IA afirmaron que esta tecnología les ha permitido dedicar más tiempo a tareas de alto valor, lo que sugiere un impacto positivo en el día a día del trabajador. Sin embargo, esta percepción optimista choca con los hallazgos de una investigación de la Harvard Business Review que indica que casi el 90% de los ejecutivos no ha observado mejoras medibles en productividad atribuibles a la IA en los últimos tres años. Esta aparentemente contradicción pone de manifiesto un fenómeno que necesita atención urgente: el trabajador individual se beneficia de la herramienta, mientras que el conjunto de la organización no está experimentando los resultados esperados.
Marcelo Blechman, socio de la consultora OLIVIA, explica que aunque la experiencia del usuario mejoró, el rendimiento global de las organizaciones todavía presenta falencias. A su juicio, esto se debe a que muchas empresas están adoptando tecnologías avanzadas sin un rediseño estructural que las maximice. «La distancia entre la experiencia individual de la herramienta y el impacto agregado en los resultados es el costo exacto de adoptar sin rediseñar», señala Blechman. En este sentido, la consultora ha lanzado un manual que identifica cinco ejes fundamentales que deben ser considerados para implementar la IA de manera eficaz.
Los cinco ejes presentados por OLIVIA -criterio, tiempo, arquitectura cultural, ética y costos silenciosos- ofrecen un enfoque estratégico claro para las organizaciones que buscan integrar la inteligencia artificial en su modelo de negocio. Además, la guía incluye un roadmap con acciones concretas para cada eje, así como un autodiagnóstico con diez preguntas que permiten a las empresas evaluar su propio proceso de adopción. Las respuestas a estas preguntas revelan un patrón claro: siete o más «sí» indican una base sólida hacia la construcción de un futuro exitoso, mientras que respuestas negativas sugieren áreas críticas que deben ser abordadas de inmediato.
La importancia de una autocrítica honesta en la manera en que las organizaciones implementan la IA es reiterada por Blechman. Destaca que se debe plantear constantemente en los directorios si se está diseñando una IA personalizada o simplemente adquiriendo soluciones externas. «El verdadero liderazgo en la era de la IA no se mide por la sofisticación de los sistemas implementados, sino por la madurez, el criterio y la resiliencia de la cultura humana que los gobierna», subraya. Este enfoque resalta la necesidad de priorizar el desarrollo cultural y estructural frente a la mera adopción tecnológica.
Finalmente, Blechman concluye que la IA productiva no se compra, se diseña, y su diseño debe partir desde la alta dirección. La experiencia acumulada de OLIVIA en la transformación de organizaciones en Latinoamérica y España pone de manifiesto que el verdadero desafío no radica solamente en la implementación de productos tecnológicos, sino en el renacer cultural, de liderazgo y estructura necesarios para que la tecnología se traduzca en valor añadido. «Si al finalizar el autodiagnóstico surgen más ‘no’s de lo esperado, esa conversación es justo la que hemos aprendido a tener», concluye, reafirmando la urgencia de un enfoque integral en la adopción de la inteligencia artificial.






