En junio de 2026, la electromovilidad ha dejado de ser un concepto futurista para convertirse en una realidad palpable en Chile. Con el aumento constante de vehículos eléctricos en las calles, ha surgido un nuevo desafío para edificios y condominios: la adaptación de sus espacios y redes eléctricas para facilitar la carga de esos automóviles. Según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), en abril de este año se vendieron 6.892 vehículos de cero y bajas emisiones, lo que implica un impresionante crecimiento del 143,4% en comparación con el mismo mes de 2025. Este panorama no solo refleja un cambio en la movilidad urbana, sino que también destaca la necesidad urgente de adecuar la infraestructura eléctrica de las comunidades residenciales para manejar la carga de estos nuevos vehículos.
El crecimiento desmesurado del mercado de vehículos eléctricos en Chile, que ya representa un 18,3% del total automotriz, ha puesto al descubierto la falta de preparación de muchos edificios para recibir a estos nuevos automóviles. La instalación de cargadores para vehículos eléctricos no es una simple cuestión de demanda, sino que implica un análisis profundo sobre la capacidad del sistema eléctrico existente en cada edificio. Claudia Escobar, Gerente Comercial de Seguros CCS, subrayó la importancia de realizar un diagnóstico técnico antes de implementar cualquier solución de carga, advirtiendo que la seguridad debe ser la prioridad y que las instalaciones deben ser adaptadas a las necesidades reales del consumo energético.
Aunado a esto, persiste una percepción errónea en torno a la seguridad de los vehículos eléctricos, especialmente en lo relacionado a incendios. Francisco Hurtado, representante de la empresa EmovSe, aclaró que los incidentes de este tipo no son más comunes que en vehículos convencionales, enfatizando que las preocupaciones deben centrarse en las condiciones de carga y la calidad de las instalaciones eléctricas. Resaltó que cualquier instalación debe ser ejecutada por técnicos certificados, garantizando que se respeten las capacidades eléctricas disponibles y evitando improvisaciones que puedan generar riesgos.
Además de los retos técnicos, la integración de la electromovilidad en edificios requiere establecer reglas claras en torno al uso de espacios comunes y la distribución de costos. Las comunidades deberán coordinar el cobro del consumo eléctrico y asumir responsabilidades ante posibles incidentes. Con diversas opciones en el mercado, como cargadores compartidos y controles individuales de consumo, es vital que las comunidades realicen un trabajo conjunto para llegar a acuerdos previos que eviten conflictos futuros. Expertos aseguran que, para acelerar la adopción de estas tecnologías, es esencial desarrollar la infraestructura de carga, algo que se debe planificar con anticipación.
Seguros CCS se posiciona como un actor clave en esta transición hacia la electromovilidad, ofreciendo soluciones adaptadas a las necesidades de las comunidades residenciales. Destacan la importancia de que los edificios comiencen a discutir y establecer protocolos en relación con la carga de vehículos eléctricos. De esta manera, pueden minimizar riesgos eléctricos y evitar conflictos comunitarios, asegurando una adaptación fluida y segura a esta nueva era de movilidad en Chile. La planificación y la previsión serán fundamentales para enfrentar este cambio de manera efectiva.






