La electrificación se ha consolidado como un pilar fundamental en el funcionamiento de miles de empresas en Chile, donde la necesidad de una gestión eficiente del consumo energético ha llevado a un aumento significativo en las tarifas eléctricas. En un escenario donde la dependencia de combustibles fósiles resulta cada vez más ineficiente y arriesgada, la empresa chilena Solcor se ha posicionado como un actor clave en la transición hacia energías más limpias. A través de su innovador modelo ESCO (Energy Service Company), Solcor ofrece a las empresas la oportunidad de instalar plantas solares sin la necesidad de realizar una inversión inicial, lo que representa una solución atractiva para reducir costos energéticos desde el primer mes.
El modelo ESCO, pionero en el segmento B2B en Chile, ha permitido a Solcor capturar cerca del 30% del mercado de autoconsumo solar empresarial y ejecutar más de 700 proyectos en todo el país. Nicolás García, director de Solcor, describe el funcionamiento del modelo: «Financiamos, instalamos, operamos y mantenemos la planta solar en las instalaciones del cliente, que a su vez compra la energía generada a un precio inferior al de las distribuidoras tradicionales. Este acuerdo se extiende entre 8 y 25 años, después de los cuales la planta pasa a ser propiedad de la empresa, lo que puede suponer un ahorro significativo en términos de energía».
Un aspecto atractivo del modelo ESCO es que no requiere que las empresas cuenten con conocimientos técnicos previos en energía, ni la creación de un equipo especializado. García destaca que cualquier empresa con un techo disponible en sus instalaciones, ya sean edificios, bodegas o estacionamientos, puede beneficiarse de la energía solar, independientemente de su sector industrial. Esto abre la puerta a una gran variedad de industrias, desde retail y agroindustria hasta educación y hotelería, para que reevalúen su relación con la energía y busquen autonomía en su abastecimiento.
Solcor, fundada en 2015 por los emprendedores belgas Alexander Decock y Steven van Cauwenberge, nació bajo el ala del programa Startup Chile de CORFO. Desde entonces, ha trabajado arduamente en construir un mercado estratégico para la transición energética en Chile, con presencia también en Colombia y Argentina. Esta trayectoria resalta no solo su capacidad de innovación, sino también su compromiso con hacer accesible la producción de energía a empresas de todos los tamaños, en un contexto donde la dependencia de las distribuidoras eléctricas se ha vuelto cada vez más costosa.
Nicolás García enfatiza que adoptar el modelo ESCO transforma a las empresas en prosumidoras, dándoles protagonismo en su autonomía energética en un entorno donde la electrificación sigue en aumento. «Repensar nuestra relación con la energía es fundamental, el contexto actual lo exige y la tecnología lo permite». Con estas palabras, se abre un futuro prometedor para las empresas chilenas que buscan adaptarse a un modelo energético más sostenible y eficiente.



