El problema ambiental relacionado con la acumulación de neumáticos en desuso ha alcanzado proporciones alarmantes a nivel global. Cada año, se estima que más de 1.000 millones de neumáticos llegan al final de su vida útil, generando más de 25 millones de toneladas de desechos, según indican datos de consorcios internacionales de la industria automotriz y de la Unión Europea. En Chile, esta situación también es crítica, con alrededor de 6,6 millones de neumáticos desechados anualmente, que equivalen a cerca de 180 mil toneladas de residuos. La prolongada duración y resistencia de estos materiales dificulta su degradación natural, convirtiendo la gestión de estos neumáticos en una preocupación apremiante que requiere soluciones innovadoras.
Frente a este desafío, el reciclaje químico se presenta como una alternativa prometedora que permite transformar neumáticos fuera de uso en nuevos recursos para diversas industrias. A través de un proceso denominado pirólisis, los neumáticos son descompuestos térmicamente, lo que resulta en la obtención de un aceite reciclado. Este aceite se utiliza como materia prima en la fabricación de productos industriales, como pinturas decorativas. De esta manera, no solo se da un segundo uso a un material que antes era difícil de procesar, sino que también se disminuye la dependencia de combustibles fósiles, contribuyendo así a un modelo de desarrollo más sostenible.
Un ejemplo destacado de esta práctica es la empresa BASF, que ha comenzado a incorporar el aceite reciclado obtenido mediante la pirólisis en su proceso de producción de pinturas. Según Allan Picoli, Gerente General de BASF Chile, este avance no solo refleja un compromiso con la innovación y la sostenibilidad, sino que también ayuda a reducir la huella de carbono sin sacrificar la calidad del producto final. El componente resultante ya se utiliza en pinturas decorativas comercializadas en Francia, ilustrando cómo el reciclaje químico no solamente transforma residuos en recursos, sino que también abre nuevas oportunidades de negocio en el sector industrial.
El reciclaje químico no solo responde a una necesidad urgente de gestión de residuos, sino que también es un testimonio del cambio en las perspectivas respecto a los desechos. Cada vez más organizaciones están adoptando la idea de que los residuos deben considerarse como materiales fértiles para la producción de nuevos productos, en vez de ser vistos únicamente como desechos que deben ser eliminados. Esta transformación conceptual es esencial para avanzar hacia una economía circular, en la que los recursos se maximicen y se minimicen los desechos.
BASF, comprometida con la creación de química para un futuro sostenible, busca ser un referente en la transformación verde de sus clientes. Con una fuerza laboral de aproximadamente 95.000 colaboradores y ventas que alcanzaron los 60.000 millones de euros en 2025, la compañía se esfuerza por equilibrar el éxito económico con la responsabilidad medioambiental y social. Al innovar en el uso de neumáticos reciclados, BASF no solo contribuye a un mundo más sostenible, sino que también establece un modelo que otros pueden seguir en la búsqueda de soluciones frente al creciente problema de residuos global.






