El sector logístico e industrial en Chile se encuentra ante un desafío oculto pero profundamente perjudicial: el robo hormiga. Este fenómeno, aunque se manifiesta a través de hurtos individuales que pueden parecer insignificantes en términos de valor, acumula una pérdida significativa para las empresas. De hecho, se reporta que dicho tipo de robo representa hasta el 89,7% de las pérdidas totales atribuibles a delitos en algunas organizaciones, lo que impacta directamente en sus márgenes de ganancia. Este año 2026, en un contexto de crecimiento del comercio electrónico y un aumento en el volumen de operaciones logísticas, las compañías han comenzado a reconocer que las estrategias de seguridad convencionales son insuficientes para enfrentar este problema creciente.
Uno de los principales errores que cometen las empresas es confiar únicamente en la instalación de cámaras de videovigilancia (CCTV). Aunque estas herramientas son esenciales para un monitoreo general, no son efectivas en la detección de patrones de robo selectivos y repetitivos en entornos logísticos complejos que incluyen múltiples pasillos y puntos ciegos. Las cámaras, aunque útiles, carecen de la capacidad de disuasión física y del control de acceso en tiempo real necesarios para prevenir la salida no autorizada de mercancía. Por lo tanto, se hace evidente que se requiere de un enfoque más integral para abordar el problema del robo hormiga.
Para frenar el robo hormiga, es crucial implementar medidas clave que fortalezcan la seguridad en los espacios logísticos e industriales. Primero, establecer un control estricto de accesos es fundamental, donde se asegure que todos los empleados, contratistas y vehículos entren y salgan con un registro adecuado. Además, la implementación de revisiones aleatorias a través de tecnologías como semáforos para el chequeo de personal, detectores de metales y espejos de inspección vehicular, siempre bajo la supervisión de guardias capacitados, puede ser efectiva. Por último, contar con guardias especializados, que estén certificados y formados en prevención de pérdidas, es esencial para mantener la seguridad en las instalaciones.
La presencia física disuasoria de guardias, realizando rondas tanto perimetrales como internas, es otra estrategia vital para mitigar el robo hormiga. Estas rondas deben concentrarse en las áreas de alto riesgo, como los puntos de carga y descarga, así como en los sectores que almacenan productos de alto valor. Una vigilancia constante puede prevenir no solo el robo, sino también incentivar un entorno laboral más seguro y productivo. Con la instauración de estos protocolos, las empresas pueden comenzar a ver una reducción tangible en las mermas y, por ende, en el impacto negativo sobre sus ingresos.
Desde Previsegur Chile, abordamos el robo hormiga no como una falta de confianza hacia el personal, sino como una oportunidad para establecer protocolos de seguridad claros y eficientes. Nos especializamos en crear estrategias personalizadas para el sector industrial y logístico. Nuestro servicio incluye la implementación de guardias de seguridad profesionales, capacitados en el manejo de situaciones de riesgo, y dotados de herramientas de control avanzadas que garantizan la protección de actvos. Desde la validación de identidades en la entrada hasta la vigilancia en las zonas críticas de despacho, nuestro enfoque busca disminuir las pérdidas y restaurar la tranquilidad en las operaciones diarias de nuestros clientes.






