Durante la reciente emergencia por los sistemas frontales que sacudieron gran parte de Chile en julio, el Centro Espacial Nacional (CEN) de la Fuerza Aérea de Chile dio un paso significativo en la gestión de desastres a través del uso de tecnología satelital avanzada, específicamente el Synthetic Aperture Radar (SAR). Esta tecnología permite el monitoreo efectivo de inundaciones y la evaluación de daños en tiempo real, proporcionado información crucial antes, durante y después de eventos extremos. Gracias a las imágenes de satélites de ICEYE, los equipos de emergencia pudieron identificar áreas de riesgo inminente y evaluar la infraestructura crítica, mejorando de esta manera la preparación y respuesta frente a la emergencia que afectó a comunidades enteras. La capacidad de observar la tierra, incluso en condiciones adversas, decomisa la ventaja de responder de manera más efectiva ante desastres.
La situación extrema vivida en Chile evidenció que la gestión de emergencias ya no puede prescindir de tecnología innovadora, como lo afirma Daniel Cleffi, CEO de ICEYE para América Latina. Cleffi destaca que la lección más importante fue comprender que no es suficiente con tener acceso a la tecnología; es esencial contar con un sistema de observación propio y permanente que asegure la disponibilidad de información clave durante situaciones críticas. Esta continuidad en la observación satelital se traduce en una mejor toma de decisiones de los organismos de emergencia, permitiendo que cada minuto cuente cuando la vida de las personas está en juego. La integración de infraestructura satelital con las operaciones en terreno puede marcar la diferencia en el manejo de desastres.
Previo a la llegada de los sistemas frontales, el CEN ya había confeccionado una base de imágenes satelitales de diversas zonas críticas. Esto permitió que, a medida que la emergencia se desarrollaba, se fueran incorporando nuevas áreas de interés y se generaran reportes sobre la evolución de ríos, embalses y caminos. Este monitoreo fue crucial para detectar un crítico aumento en el nivel del embalse Recoleta que estaba a punto de desbordarse, además de identificar cortes de caminos y áreas en riesgo de inundación. La información satelital no solo muestra la ubicación del agua, sino que ofrece un análisis profundo sobre el cambio en el territorio, clave para las decisiones informadas en ambas fases de la emergencia.
El uso estratégico de la observación satelital como parte integral de la infraestructura de gestión de riesgos se ha consolidado cada vez más en el contexto latinoamericano. En julio, lo sucedido en Chile es parte de una tendencia emergente en la región, donde varios países están adoptando sistemas dedicados de monitoreo terrestre que trascienden el ámbito de la defensa y la inteligencia. Brasil, por ejemplo, ha integrado satélites SAR de ICEYE en su estrategia de vigilancia de la Amazonía, lo que refuerza su capacidad para manejar riesgos y monitorizar cambios en su territorio. Esta evolución resalta cómo la tecnología espacial puede ser un aliado vital para la protección civil y la gestión de desastres.
Finalmente, Cleffi enfatiza que la experiencia recogida durante estos eventos en Chile demuestra que la clave para enfrentar emergencias radica en contar con capacidades de observación sostenibles y accesibles. La implementación de un sistema de observación satelital continuo no solo mejora la preparación de las instituciones, sino que también optimiza su capacidad para analizar y reaccionar ante situaciones de desastre. Con el incremento de eventos extremos debido a cambios climáticos, el desarrollo y uso de tecnologías como SAR se vuelve indispensable para salvaguardar vidas y fomentar una recuperación eficiente tras las catástrofes.






